Para vivir juntos no hace falta fusionar vuestros bancos. De hecho, para muchas parejas, mantener la independencia es el secreto de la paz mental. La clave no es una cuenta nueva, sino una regla clara.
La regla es esta: Aportad el mismo porcentaje de vuestros ingresos a un fondo común virtual.
La Regla del Porcentaje de Esfuerzo
En lugar de dividir todo a la mitad (lo cual suele ser injusto si los ingresos son distintos), utilizad la proporción. Si decidís que los gastos comunes consumen el 40% de lo que entra en casa, cada uno transfiere ese 40% de su propio sueldo a las facturas. El resto se queda en vuestras cuentas personales. Sin preguntas. Sin permisos.
| Ficha de Bolsillo: El Porcentaje de Esfuerzo |
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| Regla: Aportar un % fijo de ingresos individuales a gastos comunes. |
| Cuándo usar: Convivencia estable que busca autonomía. |
| Cuándo NO usar: Si uno de los dos no tiene ingresos estables o hay una deuda previa masiva. |
| Cómo adaptar: Subir el % si se busca un ahorro conjunto para una compra grande. |
Por qué funciona
Esta regla elimina el resentimiento. No importa si uno gana más que el otro; el "esfuerzo" relativo es el mismo. Ambos sienten que contribuyen de forma equitativa al proyecto común mientras protegen su espacio individual.
Mini-escenarios de aplicación
- Ingresos equilibrados: Ambos ganan cantidades similares. Acuerdan aportar el 50% de sus ingresos. El fondo común cubre alquiler y comida, y el 50% restante de cada uno va a sus ahorros o caprichos personales. La simetría es total.
- La brecha del 2 a 1: Una persona gana el doble que la otra. Si aplicaran una división de 50/50 sobre el total de las facturas, la persona con menor sueldo se quedaría sin margen de ahorro. Con la regla del porcentaje (pongamos un 30%), la persona que gana más aporta el doble en valor absoluto, pero ambos mantienen el mismo 70% de su sueldo para ellos mismos.
Dónde falla y la versión segura
Esta regla flaquea cuando la diferencia de ingresos es extrema (por ejemplo, 10 a 1). En ese caso, un 50% de esfuerzo puede dejar a la persona que gana menos con un margen de maniobra residual, mientras la otra vive en la abundancia.
La versión segura: Aplicad el "Mínimo de Oxígeno". Antes de calcular el porcentaje, aseguraos de que la persona que menos gana conserve al menos un umbral del 20% de sus ingresos para uso discrecional después de todos los gastos. Si el porcentaje acordado rompe ese umbral, el que más gana asume una proporción mayor para proteger el ahorro del otro.
Errores comunes
- Olvidar los imprevistos: No calcular un 5% extra dentro del porcentaje para reparaciones o emergencias domésticas. Si solo cubrís lo justo, cualquier bombilla fundida genera una conversación incómoda.
- No revisar el ratio: Los sueldos cambian. Si uno recibe un aumento o una reducción de jornada, la regla debe recalcularse de inmediato. El porcentaje es sagrado, pero el número al que se aplica es vivo.
- Micro-gestión: Empezar a vigilar en qué gasta el otro su parte personal. Si la regla se cumple y las facturas se pagan, lo que sobra no es asunto de la pareja. Esa es la base de no tener una cuenta conjunta.

