Donar puede sentirse precioso… y a la vez agotador cuando estás cansada, con mil decisiones encima, o con la sensación de “si no lo hago ahora, no lo hago nunca”. La solución no es tener más fuerza de voluntad. Es tener un pequeño sistema que decida por ti en días normales y te cuide en días difíciles.
Aquí tienes una manera suave y realista de establecer un presupuesto para donar usando porcentaje, tope y revisión: tres piezas que se sostienen entre sí.
La fricción
La fricción suele ser una mezcla de estas cosas:
- Decisión repetida: cada semana vuelves a preguntarte “¿cuánto puedo dar?”.
- Culpa difusa: si das poco, te sientes mal; si das mucho, te preocupa tu estabilidad.
- Momentos malos: justo cuando más cansada estás, aparece una historia urgente y tu cerebro entra en modo “todo o nada”.
- Falta de límites claros: donar se mezcla con regalos, ayudas a familia, crowdfundings, cuotas… y al final no sabes qué cuenta como qué.
Cuando no hay un marco, donas desde el impulso o desde la culpa. Y eso desgasta.
El empujón (la nudge)
Un solo empujón para hoy: elige una regla por defecto y una única revisión “check once”.
No es una lista infinita. Es un movimiento: hacer que la decisión ocurra una vez, no diez veces.
La regla por defecto puede ser:
- Un porcentaje (se adapta a tu mes).
- Un tope (te protege en meses inciertos).
- Un híbrido (porcentaje, con tope máximo).
Y la revisión “check once” es un momento fijo donde miras si tu regla sigue teniendo sentido, sin drama y sin perfeccionismo.
Por qué “porcentaje + tope” te da paz
Piensa así:
- El porcentaje te da flexibilidad: si entra menos, donas menos; si entra más, donas más.
- El tope te da seguridad: evita que un mes emocional o muy generoso se coma tu tranquilidad.
Juntos, reducen la fatiga de decisión porque ya no negocias contigo misma cada vez.
Elige tu base: porcentaje o tope
Opción A: Porcentaje (cuando tus ingresos son relativamente estables)
Funciona bien si tu mes se parece bastante al anterior.
La idea es simple: “Dono un porcentaje pequeño y sostenible de lo que entra o de lo que queda tras lo esencial”.
Regla amable: si te da miedo comprometerte, empieza con un porcentaje que no te haga apretar la mandíbula. Un sistema que puedas sostener gana a una promesa heroica.
Opción B: Tope (cuando tus ingresos varían o tu energía es limitada)
Funciona si tienes meses impredecibles o si te agota recalcular.
La idea: “Dono hasta un máximo al mes (o por temporada).”
El tope no es frialdad; es una valla protectora para que tu generosidad no compita con tu descanso.
Opción C: Híbrido (la opción “tired-day friendly”)
“Dono un porcentaje, pero nunca paso de un tope.”
Esta opción suele sentirse más ligera porque te permite ser generosa sin miedo a pasarte.
Ponle una etiqueta: ¿qué cuenta como “donar”?
Para que tu regla funcione, decide una cosa: qué entra dentro del presupuesto de donaciones.
Te propongo una definición clara y práctica:
- Donaciones: aportes a causas, organizaciones o personas fuera de tu círculo cercano, o una cuota recurrente a una causa.
- Ayuda personal (opcional, aparte): apoyo a familia/amigos, regalos, emergencias cercanas.
No hay una respuesta “correcta”. Solo hay una respuesta que te evita confusión.
Si te cuesta, elige esto como default: donaciones = lo planificado; ayuda personal = caso a caso. Así no mezclas categorías en días vulnerables.
El plan If–Then (para días con historias urgentes)
Este es el corazón del sistema: una frase que decide por ti cuando estás sensible o cansada.
Elige una:
- Si veo una petición urgente, entonces la anoto y la reviso en mi día de revisión.
- Si siento impulso de donar fuera de mi regla, entonces dono solo si aún queda presupuesto de este periodo.
- Si no queda presupuesto, entonces envío apoyo de otra forma (mensaje, difusión privada, o simplemente presencia) y lo dejo ahí.
No es “no ayudar”. Es ayudar sin desordenarte.
Hazlo fácil: elimina un paso
La generosidad sostenible necesita menos fricción, no más planes.
Una manera simple de “quitar un paso”:
- Define tu regla (porcentaje/tope/híbrido).
- Decide un único momento para revisar.
- Configura tu donación como recurrente cuando sea posible, para no decidirlo cada vez.
La idea no es automatizar todo; es automatizar lo que te da estabilidad.
Pick your version (elige tu versión)
Elige la versión que te pide menos energía mental:
Versión 1: “Suave y constante”
- Un porcentaje pequeño.
- Sin complicaciones.
- Revisión mensual.
Ideal si quieres donar sin pensar demasiado.
Versión 2: “Protección primero”
- Un tope claro por periodo.
- Donación solo dentro del tope.
- Revisión por temporada.
Ideal si estás en una fase variable o sensible.
Versión 3: “Flexible con límites”
- Porcentaje + tope.
- If–Then para urgencias.
- Revisión mensual o por temporada.
Ideal si quieres que tu sistema aguante meses buenos y meses duros.
La revisión “check once”: qué mirar (y qué no)
La revisión no es una auditoría moral. Es un ajuste rápido.
En tu momento fijo, mira solo:
- ¿Mi regla fue fácil de cumplir?
- ¿Me dio paz o me apretó?
- ¿Hubo algún mes en el que me quedé corta o me pasé?
- ¿Quiero cambiar porcentaje o tope para el próximo periodo?
Lo que no necesitas mirar: cada historia, cada caso, cada comparación con otras personas. Tu sistema es tuyo.
Mini FAQ (cuando aparecen dudas normales)
¿Y si me siento egoísta por poner un tope?
Un tope es un límite saludable. Te permite seguir donando a largo plazo. La generosidad sostenida suele ser más útil que la generosidad impulsiva.
¿Y si mi situación cambia?
Por eso existe la revisión “check once”. Tu regla no es una promesa eterna; es un acuerdo temporal que se ajusta.
¿Qué pasa si quiero apoyar varias causas?
Primero fija el total (porcentaje/tope). Luego divide dentro de ese total. Si no quieres decidir tanto, elige una causa principal y deja el resto para la revisión.
¿Qué pasa si no dono un mes?
No es un fracaso. Es información. Ajusta tu regla para que sea realista o cambia el periodo (mensual → por temporada).
Qué hacer si esto no funciona
Si incluso con regla y revisión sigues sintiendo fricción, prueba una alternativa más simple: elige solo un “presupuesto de sí/no”.
- “Este periodo dono dentro de mi presupuesto planificado. Fuera de eso, no decido nada.”
- Y mantén una sola revisión fija.
A veces, cuando estás muy cansada, el mejor sistema es el que te protege de decisiones extra. Tu generosidad no necesita dramatismo para ser real.

