Cómo presupuestar cortes de pelo y belleza con un tope mensual

Author Bao

Bao

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La forma más simple de presupuestar peluquería y belleza con un tope mensual es esta: pon un límite mensual pequeño y constante, y deja que el “extra” se acumule para los meses caros. No estás pagando el corte “con el mes”; estás pagando el corte con tu promedio.

Piensa en esto como cocinar arroz para toda la semana. No te complicas cada día con una receta nueva: haces una base estable y luego la ajustas con lo que toque. Tu presupuesto es esa base.

Lo que la mayoría hace mal (y por qué duele)

La mayoría intenta esto:

  • “Mi tope mensual es X.”
  • Llega un mes con tinte, tratamiento o barbería + arreglo de barba.
  • Se pasan del tope.
  • Se sienten culpables… o abandonan el sistema.

El error no es gastar en belleza. El error es presupuestar un gasto “a saltos” como si fuera fijo.

Peluquería y belleza no son una suscripción perfecta. Son más como el mantenimiento del coche: algunos meses casi nada, otros meses toca.

El arreglo: tope mensual + acumulación (tu mini “fondo”)

Tu sistema tiene dos piezas:

  1. Tope mensual (constante): lo que apartas cada mes, pase lo que pase.
  2. Bolsa acumulada: lo que se va guardando para el próximo gasto grande.

Si un mes gastas menos que el tope, no es “dinero libre”. Es arroz en la nevera: te ahorra estrés después.

Cómo elegir el tope sin adivinar

Si tienes historial, perfecto: mira los últimos 3–6 meses y saca un promedio. Si no, usa una aproximación y corrige.

Una regla rápida que funciona:

  • Empieza con un tope que te parezca “cómodo pero real”.
  • Durante 2–3 meses, registra lo que de verdad gastas (en Monee o donde sea). No para juzgarte: para conocer tus números reales.
  • Ajusta el tope hasta que el saldo acumulado no esté siempre en rojo ni creciendo sin sentido.

El método en 5 pasos (sin Excel, sin drama)

  1. Define qué entra en “belleza”.
    Incluye lo que de verdad cuentas como cuidado personal: corte, barbería, tintes, uñas, cejas, productos del salón. Si algo te confunde, aplica una regla: “Si lo compro para verme/arreglarme, va aquí”.

  2. Pon un tope mensual fijo.
    Fijo significa que no lo negocias cada semana. Es tu “cuota de tranquilidad”.

  3. Deja que el saldo ruede.
    Si te sobran 2 meses seguidos, no lo gastes “porque sí”. Déjalo. Los meses caros existen.

  4. Crea un colchón mínimo.
    Aquí está la parte que más calma da: cuando tu bolsa acumulada llegue a 1–2 meses de tope, ya no vives al borde. Es como tener siempre una comida lista en casa: reduces decisiones impulsivas.

  5. Cuando te pases, no lo castigues: reequilibra.
    Si un mes te pasas un 20–30%, no “rompes el presupuesto”. Solo significa que tomaste prestado del futuro. Lo corriges bajando el gasto del siguiente mes o dejando que el tope lo reponga.

Situaciones típicas (y cómo manejarlas)

“Mis gastos son estacionales”

Ejemplo: verano con más eventos, invierno con menos. Solución: mantén el mismo tope, pero acepta que el saldo subirá en meses tranquilos y bajará en meses de más movimiento. Si se queda corto todos los veranos, sube el tope un poco.

“Yo prefiero calidad y voy menos veces”

Perfecto. Este sistema te favorece. Tu objetivo no es gastar poco cada mes, sino gastar sin sorpresa. Ir 1 vez y pagar más puede ser mejor que 3 visitas pequeñas mal planificadas.

“Me da ansiedad ver que ‘se acumula’”

Entonces usa una variante: divide en dos bolsillos.

  • 70/30 (aprox.): 70% al tope mensual normal y 30% a “eventos” (bodas, sesiones, cambios de look).
    Así sigues acumulando, pero con un propósito claro.

“Pero si eso no encaja conmigo…” (alternativa simple)

Si tus ingresos varían o tu mes es caótico, en vez de un tope fijo usa un porcentaje:

  • Elige un rango (por ejemplo, “alrededor de un 2–4%” de lo que entra ese mes).
  • Ese porcentaje se convierte en tu “tope” del mes.
  • Si un mes entra menos, el presupuesto baja; si entra más, sube.

Esto es como entrenar por sensaciones cuando no tienes pulsómetro: no es perfecto, pero es sostenible.

Un recordatorio que te ahorra culpas

Presupuestar belleza no es justificar caprichos ni prohibirte cosas. Es quitarle sorpresa a un gasto que es normal y repetido. El tope mensual no es una cárcel; es una barandilla para no caerte.

La idea para recordar (una sola): no pagas el servicio con el mes, lo pagas con el promedio.

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