La regla en una frase: compra la garantía extendida solo si la probabilidad de una avería cubierta grande es, como mínimo, 1‑de‑N, donde N = (reparación neta) ÷ (costo de la garantía).
La Regla 1‑de‑N (mi prueba de punto de equilibrio)
Piensa en la garantía como una apuesta: pagas un costo fijo hoy para evitar un golpe grande si ocurre una avería cubierta.
Define tus variables (en porcentajes del precio del producto, para mantenerlo simple):
- P = precio del producto (tú solo lo usas como referencia).
- W = costo de la garantía como % de P.
- R = costo de la reparación cubierta “grande” como % de P.
- D = deducible y costos no cubiertos como % de P (si existen).
- Rₙ = reparación neta que realmente te ahorrarías = R − D.
- q = probabilidad de que ocurra esa avería cubierta durante la vigencia.
Punto de equilibrio (break-even): la garantía “empata” cuando
W ≈ q × Rₙ
Entonces la probabilidad mínima es: q* = W / Rₙ.
Y aquí viene la regla memorable:
- Calcula N = Rₙ / W
- Si no crees que haya al menos 1 de cada N posibilidades de que te pase, no la compres.
Mini‑escenarios (con números que sí sirven)
Escenario 1: Teléfono
- W = 12% de P
- R = 45% de P (pantalla/placa “dolorosa”)
- D = 5% de P (deducible o piezas no cubiertas)
- Rₙ = 40% de P
- q* = 12% / 40% = 30%
- N = 40 / 12 ≈ 3.3 → necesitas creer en algo como 1 de cada 3.
Lectura rápida: si tu uso y tu historial no justifican “me pasa 1 de cada 3”, esto es más un calmante emocional que una decisión matemática.
Escenario 2: Portátil de trabajo
- W = 8% de P
- R = 35% de P
- D = 0% de P (sin deducible)
- Rₙ = 35% de P
- q* = 8% / 35% ≈ 23%
- N = 35 / 8 ≈ 4.4 → necesitas creer en 1 de cada 4–5.
Aquí la pregunta real no es solo “¿se rompe?”, sino “¿se rompe algo cubierto y caro?”. Si la mayoría de fallos típicos quedan fuera (batería consumible, daños accidentales excluidos), Rₙ baja y q* sube.
Escenario 3: Electrodoméstico
- W = 15% de P
- R = 25% de P
- D = 3% de P
- Rₙ = 22% de P
- q* = 15% / 22% ≈ 68%
- N = 22 / 15 ≈ 1.5 → necesitas creer en 2 de cada 3.
Si la garantía exige que casi “seguro” ocurra una avería cara para empatar, normalmente estás comprando tranquilidad, no valor esperado.
Dónde falla la regla (y por qué)
La Regla 1‑de‑N es buena para decisiones rápidas, pero se rompe en estos puntos:
- Coberturas con letra pequeña. Si el fallo más probable queda excluido, tu Rₙ real es menor. Resultado: q* era demasiado optimista.
- Reparaciones no binarias. A veces no hay “una” avería grande; hay varias medianas, o costos de diagnóstico, transporte, tiempos muertos. Si no están cubiertos, suman a D.
- Probabilidad mal estimada. La gente suele sobreestimar eventos llamativos (“seguro se rompe”) y subestimar eventos aburridos (“nunca pasa”).
- Valor de continuidad. Si el aparato es crítico (por ejemplo, herramienta de trabajo), el costo de quedarte sin él puede importar más que la reparación. Eso no entra en W ≈ q × Rₙ.
Versión más segura (cuando no quieres equivocarte)
Si quieres un margen de seguridad, usa esta variante:
Regla del Doble: compra solo si tu probabilidad q estimada es al menos 2×q*, y además el contrato pasa un filtro básico:
- deducible bajo o nulo,
- exclusiones claras,
- el fallo “caro típico” está explícitamente cubierto.
En fórmula: q ≥ 2 × (W / Rₙ).
Esto compensa tus errores habituales (subir D sin darte cuenta, bajar Rₙ por exclusiones, inflar tu q por miedo).
Pocket‑card (para decidir en 30 segundos)
Regla: compra solo si hay ≥ 1‑de‑N de una avería cubierta grande; N = Rₙ / W.
Cuándo usar: cuando puedes estimar W, R, D y te importa una avería concreta y cara.
Cuándo no: si no entiendes cobertura/exclusiones, si el fallo típico no está cubierto, o si hay muchos costos “alrededor” (diagnóstico, transporte, tiempos).
Cómo adaptar: usa la Regla del Doble: exige q ≥ 2×(W/Rₙ) y trata deducible + exclusiones como parte de D.
Errores comunes
- Comparar W contra el precio P, no contra Rₙ. Lo relevante es cuánto te ahorrarías si pasa lo cubierto.
- Ignorar el deducible y límites. Si hay tope por evento o por año, tu Rₙ puede ser mucho menor.
- Asumir “cubre todo”. Si “desgaste”, “batería”, “humedad” o “accidente” no entran, recalcula.
- Decidir por ansiedad. Si la compra te calma, al menos ponle un precio: aplica la Regla del Doble para no pagar demasiado por esa calma.
Contenido educativo; no es asesoramiento financiero personalizado.

