¿Y si comprar una lavadora de segunda mano pudiera empezar a ahorrarte dinero antes de que termine el curso? Yo pensaba que la lavandería siempre era la opción más barata para estudiantes, hasta que hice una cuenta muy sencilla y descubrí que todo depende de cuántas veces lavas, cuánto pagas y cuánto tiempo vas a quedarte en el mismo piso.
La pregunta no es solo “¿cuánto cuesta una lavadora?”. La pregunta útil es: ¿después de cuántos lavados deja de salir más cara que la lavandería?
Mi pequeño experimento
Durante unas semanas apunté lo que pagaba cada vez que iba a una lavandería autoservicio en Berlín:
- Lavado: €5
- Secadora: €3
- Detergente: unos €0,50
- Total por visita: aproximadamente €8,50
Normalmente hacía una colada por semana. Eso daba unos €34 al mes o €442 al año.
Ver el total anual me sorprendió bastante. Pagar €8,50 cada vez parecía asumible. Pagar más de €400 al año por lavar ropa ya sonaba distinto.
Aun así, comprar una lavadora también trae costes que son fáciles de olvidar.
Lo que incluí en la cuenta de la lavadora
Encontré lavadoras de segunda mano por unos €120-€180. Para mi comparación elegí una de €150 y añadí:
- Transporte: €30
- Instalación sencilla: €20
- Detergente por lavado: €0,50
- Agua y electricidad por lavado: aproximadamente €0,70
El coste inicial quedaba en €200. Después, cada colada costaría alrededor de €1,20.
No es una cifra perfecta. El consumo cambia según la máquina, el programa y el precio de la energía. Pero necesitaba una estimación “suficientemente buena”, no una hoja de cálculo capaz de predecir el futuro.
La prueba de amortización
La lavandería me costaba €8,50 por colada. Lavar en casa costaría unos €1,20. La diferencia era de €7,30 por lavado.
Dividí el coste inicial de la lavadora entre ese ahorro:
€200 ÷ €7,30 = unos 28 lavados
Con una colada semanal, tardaría aproximadamente siete meses en recuperar el coste. Después de ese punto, cada lavado en casa sería bastante más barato.
¿Significa eso que todo el mundo debería comprar una lavadora? No exactamente.
Cuándo la lavandería puede tener más sentido
La lavandería sigue siendo una opción bastante razonable si:
- Vas a mudarte en pocos meses.
- No tienes espacio o conexión para instalar una máquina.
- Lavas ropa solo una o dos veces al mes.
- No quieres adelantar €150 o €200.
- Tu alquiler incluye una lavandería comunitaria barata.
- Te preocupa comprar una máquina usada sin garantía.
También hay un coste que no aparece en la calculadora: el tiempo. En mi caso, ir, esperar y volver podía ocupar casi dos horas. Por otro lado, una lavandería con secadoras grandes permite terminar toda la ropa de una vez, algo útil en invierno o cuando el tendedero ocupa medio dormitorio.
¿Y si compartes piso?
Aquí la cuenta cambia mucho.
Si tres personas compran juntas una lavadora de €200, cada una aporta unos €67. Si la máquina se usa tres veces por semana en total, el punto de equilibrio puede llegar mucho antes.
Pero conviene hablar de las preguntas incómodas desde el principio: ¿quién se queda la lavadora cuando alguien se muda? ¿Cómo se pagan las reparaciones? ¿Qué pasa si una persona la usa mucho más?
Una nota compartida con el precio, los pagos y el acuerdo de propiedad evita bastantes dramas. No hace falta redactar un contrato de veinte páginas.
Prueba esto en 10 minutos
Para hacer mi propia comparación, anoté solo cinco datos:
- Precio de un lavado en la lavandería.
- Coste de secado y detergente.
- Número de coladas al mes.
- Precio total de comprar, transportar e instalar una lavadora.
- Coste aproximado de agua, electricidad y detergente por lavado en casa.
Después usé esta fórmula:
Coste inicial ÷ ahorro por lavado = lavados necesarios para amortizarla
También registré estos gastos en Monee para entender por fin adónde iba realmente mi dinero. No necesitaba controlar cada céntimo: ver la categoría “lavandería” durante dos meses ya me dio una imagen bastante clara.
Mi conclusión fue menos dramática de lo esperado. Una lavadora puede compensar rápido si lavas cada semana y piensas quedarte, mientras que la lavandería compra flexibilidad cuando tu vida todavía cabe en unas cuantas cajas. La mejor opción no es la más perfecta, sino la que encaja con tu dinero, tu espacio y tus próximos meses.

