¿Prestar dinero a la familia? Una regla simple basada en tu presupuesto primero

Author Rafael

Rafael

Publicado el

Para quién es / para quién no es

Esto es para ti si:

  • Quieres ayudar sin poner en riesgo tu estabilidad.
  • Te cuesta decir “no” y necesitas una regla simple para decidir.
  • Te preocupa más la relación que “tener la razón”.

Esto no es para ti si:

  • Estás buscando una fórmula para “asegurar” que te paguen.
  • Necesitas una respuesta legal o fiscal específica (mejor acudir a la documentación oficial correspondiente y, si hace falta, a un profesional).

La regla simple: “presupuesto primero”

Antes de hablar de plazos o promesas, aplica esta regla:

Solo presta dinero que ya esté “liberado” en tu presupuesto como si fuera un gasto, no una inversión.
Dicho de otra forma: si prestar hoy te obliga a recortar comida, alquiler/hipoteca, salud, deudas, ahorro básico o fondos para imprevistos, no es un préstamo sano. Es un agujero.

Cómo se ve en la práctica (en 4 pasos)

  1. Protege lo esencial.
    Prioriza: vivienda, comida, transporte para trabajar, salud, deudas mínimas, y un colchón básico de emergencia.

  2. Define tu “tope de ayuda”.
    El tope no sale de tu buena voluntad, sale de tu presupuesto. Si no puedes escribir un número con calma, tu tope hoy es cero (y eso también es ayudar: evitando problemas mayores).

  3. Decide el formato: regalo, préstamo o “no puedo”.

    • Si no podrías tolerar que no te devuelvan el dinero: no lo llames préstamo.
    • Si puedes tolerarlo pero quieres orden: préstamo con reglas claras.
    • Si te rompe: “no puedo”, y ofrecer ayuda no monetaria.
  4. Pon por escrito lo básico (aunque sea un mensaje).
    Una nota simple reduce malentendidos: monto, calendario, forma de pago y qué pasa si se retrasa.

El freno que evita dramas: “Si es difícil salir, es bandera roja”

El mayor riesgo no es perder dinero: es quedar atrapado en un acuerdo que se vuelve eterno. Señales de atrapamiento:

  • Pagos “cuando se pueda” sin fechas.
  • Cambios de historia o condiciones cada mes.
  • Presión emocional (“si me quisieras…”).
  • Confusión entre ayuda y control.

Mini scorecard del acuerdo (rápido y práctico)

Evalúa tu plan de préstamo como si fuera un producto que vas a “contratar”. Si sale “Riesgoso” en varios puntos, ajusta o no prestes.

  • Claridad del acuerdo (fechas y monto): Great / OK / Riesgoso
  • Transparencia (para qué es y por qué ahora): Great / OK / Riesgoso
  • Portabilidad (puedes seguir tu vida sin perseguir pagos): Great / OK / Riesgoso
  • Límites ocultos (costes emocionales, favores, condiciones no dichas): Great / OK / Riesgoso
  • Cancelación / salida (qué pasa si no puede pagar): Great / OK / Riesgoso
  • Soporte humano (conversación calmada, sin presión): Great / OK / Riesgoso
  • Export / registro (queda constancia simple de pagos): Great / OK / Riesgoso
  • Seguridad UX (evita efectivo, evita ambigüedades): Great / OK / Riesgoso

Checklist de “cambio” (migrar sin fricción ni malentendidos)

Si ya prestaste o vas a prestar, esto minimiza el caos:

  1. Alinea el objetivo en una frase. Ej.: “Te ayudo a estabilizarte tres meses mientras reordenas pagos”.
  2. Elige un canal y un registro. Un único hilo de mensajes o una nota compartida donde se apunten pagos.
  3. Define calendario y método. Fechas concretas, pagos pequeños y repetibles suelen ser más realistas.
  4. Crea un “plan B” antes de empezar. Qué harás si hay retraso (pausa, reestructurar, convertir en regalo parcial, o cerrar el préstamo).
  5. Evita el efectivo y las entregas fragmentadas. Mejor un solo desembolso o pocos, con confirmación clara.
  6. Acuerda una revisión puntual. Una sola revisión acordada (no renegociación constante) para ajustar si hay un cambio real.
  7. Protege la relación: separa conversación y cobro. Un momento para hablar, otro para pagos.
  8. No mezcles el préstamo con otras disputas familiares. Si hay resentimientos previos, el dinero los amplifica.

Caja de banderas rojas (para cualquier familia, cualquier situación)

Banderas rojas

  • Te piden que decidas “ya” o te hacen sentir culpable por preguntar detalles.
  • No hay plan de pago, solo esperanza.
  • Te prometen prioridades (“te pago primero”) pero no pueden explicar cómo.
  • Te piden que te endeudes para prestar.
  • El préstamo viene con control (“tienes que hacer X si te presto”).
  • Te dicen “no hace falta dejarlo escrito” y se irritan si lo propones.

FAQ: dudas comunes al prestar a la familia

¿Y si digo que no? ¿Soy mala persona?
No. Una negativa clara puede evitar una crisis mayor. Puedes ofrecer ayuda no monetaria: revisar presupuesto, buscar opciones, acompañar a negociar pagos, o apoyar con tiempo.

¿Cómo evito que se dañe la relación?
Con límites simples y previsibles. Lo que más rompe relaciones no es el “no”, sino el “sí” confuso que luego se vuelve reclamo.

¿Es mejor regalar que prestar?
A veces sí. Si el riesgo de conflicto es alto, un regalo pequeño y cerrado puede ser más sano que un préstamo grande que se convierte en discusión permanente.

¿Qué pasa si se retrasan?
Por eso existe el plan B. Si no puedes tolerar retrasos, tu monto debe ser menor o tu respuesta debe ser “no puedo”.

¿Debo hacer un contrato formal?
Depende de tu situación y de la magnitud. Si te preocupa lo legal o fiscal, consulta la documentación oficial aplicable y, si es necesario, asesoramiento profesional. Aquí la prioridad es la claridad y el límite presupuestario.

¿Cómo decido el monto sin pelear?
No lo negocies como si fuera una discusión moral. Enmárcalo como capacidad: “Puedo ayudar hasta X sin ponerme en riesgo; más no es sostenible para mí”.

Descubre Monee - Seguimiento de Presupuesto y Gastos

Próximamente en Google Play
Descargar en el App Store