Vas a parar el sueldo… pero tus facturas no se van de vacaciones. La forma más simple de hacerlo bien es esta: convierte tus ahorros en “meses de pista” (runway) y decide cuánto runway necesitas antes de despegar.
La idea memorable: no estás “ahorrando”, estás “comprando tiempo”. Igual que en cocina no improvisas con el horno apagado, aquí no improvisas con el ingreso en pausa.
Lo que la mayoría hace mal (y por qué duele)
La mayoría intenta presupuestar una excedencia como si fuera un mes normal, solo “apretando un poco”. Error típico:
- Recortan lo fácil (caprichos) y olvidan lo grande (seguros, impuestos, mantenimiento, cuotas anuales).
- Asumen que todo saldrá perfecto: cero imprevistos, cero salud, cero urgencias.
- Se miran el saldo y se tranquilizan, sin saber cuánto tiempo real compra ese saldo.
La corrección es sencilla: separa tu vida en tres capas y calcula la pista con ellas.
El plan runway simple (sin complicarte)
Piensa en tu runway como en entrenar para una carrera: primero estableces la distancia, luego el ritmo, y después el margen por si un día tienes mal clima.
1) Define la “distancia”: fechas y objetivo
No es lo mismo 4 semanas que 4 meses. Define:
- Fecha de inicio de la excedencia
- Fecha de final (o la señal que te dice “vuelvo a ingresar”)
- Objetivo: descanso, estudios, cuidado, proyecto, salud
Esto importa porque el dinero no solo paga cuentas: paga tranquilidad. Y la tranquilidad necesita un número.
2) Calcula tu “ritmo”: tu gasto base mensual
Tu gasto base es lo mínimo para vivir sin drama. No es la vida ideal; es la vida estable. Incluye:
- Vivienda (alquiler/hipoteca + gastos básicos)
- Alimentación normal (sin “modo austeridad extrema”)
- Transporte necesario
- Salud/seguros
- Deudas mínimas
- Comunicación (móvil/internet)
- Obligaciones previsibles
Regla rápida: si dudas, pregúntate “¿si no pago esto, se rompe algo importante?”. Si la respuesta es sí, va al base.
Aquí ayuda muchísimo el tracking: saber tus números reales antes de imponer reglas. Si usas algo tipo Monee, úsalo solo para esto: ver tu promedio mensual sin autoengaño. Rápido y fuera.
3) Añade el “peso extra”: gastos no mensuales y transición
Mucha gente se estrella por los gastos que no llegan cada mes. Haz una lista corta:
- Pagos trimestrales/anuales (suscripciones, seguros, tasas)
- Reparaciones probables (casa, coche, tecnología)
- Eventos inevitables (viajes familiares, trámites)
Luego piensa en la transición: al inicio y al final suele haber picos (mudanza, material, cursos, entrevistas). No lo hinches: solo lo probable.
4) Pon el “colchón”: margen para vida real
Aquí no hay magia, pero sí una buena regla: añade un colchón de alrededor de un tercio de un mes por cada 2–3 meses de excedencia, o un colchón fijo equivalente a 1 mes si tu situación es más incierta.
- Si tu vida es estable (gastos predecibles): colchón más pequeño.
- Si dependes de otros, tienes salud variable o gastos volátiles: colchón más grande.
Esto es como llevar una chaqueta extra a una excursión: quizá no la uses, pero si la necesitas y no está, te arruina el día.
La fórmula runway (para tener el número final)
Ahora sí, junta todo:
Runway total = (gasto base × meses) + gastos extra previstos + colchón
Con eso sale un número único. Luego conviértelo en algo que puedas mirar sin estrés:
- Meses de runway = (ahorros disponibles para esto) ÷ (gasto base mensual)
Ojo con “disponibles”: si ese dinero también es tu fondo de emergencia para una crisis grande, no lo cuentes dos veces. Decide qué parte se reserva sí o sí.
Cómo ajustar sin sufrir: tres palancas simples
Si el runway te sale corto, no entres en pánico. Ajusta con palancas claras:
- Meses: acorta 20% y a veces todo encaja.
- Ritmo (gasto base): baja un 10–20% sin destruir tu vida (negociar, pausar, simplificar).
- Ingresos parciales: una “micro-entrada” (freelance ligero, venta puntual, horas sueltas) puede cubrir una parte pequeña y alargar mucho.
Aquí es donde el típico 50/30/20 se vuelve útil como brújula, no como ley: si en excedencia tu “necesidades” sube a 70% y tus “caprichos” baja a 10%, está bien. La meta no es la estética del presupuesto: es la pista.
Si esto no encaja contigo…
Hay casos donde un runway clásico no es lo mejor:
- Ingresos variables: trabaja con promedios y un colchón mayor, o usa “tramos” (primeros 2 meses súper conservadores, luego ajustas).
- Responsabilidades familiares: prioriza estabilidad; considera una excedencia más corta o escalonada.
- Objetivo creativo/emprendedor: planifica “hitos” además de meses (si en X semanas no hay señal de progreso, vuelves a ingreso parcial).
Alternativa simple si el número te asusta: en vez de excedencia total, prueba una versión 70/30 (reduces trabajo y reduces gasto) durante unas semanas. Es como hacer una pretemporada: menos riesgo, misma dirección.
Hoy, escribe tres números en una nota: tu gasto base mensual, tus ahorros realmente disponibles para la excedencia y cuántos meses de runway te compran.

